LA FRASE DEL PERIODO DE TIEMPO QUE VA DESDE SU PUBLICACION HASTA SU REEMPLAZO POR OTRA

"Sin la facultad de olvidar, nuestro pasado tendría un peso tal sobre nuestro presente, que no soportaríamos abordar un solo instante más, y mucho menos entrar en él. La vida sola le resulta soportable a los caracteres triviales, a aquellos que, precisamente, no recuerdan."
(E.M. Cioran)

miércoles, 26 de diciembre de 2007

LA COLUMNA DEL DR.ROBLES (?)

Suponemos que el público en general estará esperando un análisis exhaustivo del Dr.Robles sobre los comportamientos recurrentes que se dan en nuestra sociedad en las postrimerías del año. De hecho, eso era lo que esperábamos todos en la Redacción. Pero no, no fue así. De hecho, Robles no aparece por acá desde hace rato. “Estará ocupado o algo así”, conjeturó Rne. Paso siguiente, nos tiró casi con desdén un papel y dijo: “Pongan eso para llenar el espacio”. Ergo, esta es la columna del Dr. Robles sin participación alguna del doctor y con un enfoque algo diferente al usual.



Que la ciudad toda llore al son de las lágrimas mías
que los cordones no lleven más que un agua salada,
el llanto de estas calles mordidas y ferozmente amadas

Que los plátanos ya no liberen esa carga amarillenta
que sus frutos exploten de congoja hechizados
y rocíen las grietas lentas de los caminantes desdichados

Que los ascensores siempre marchen hacia abajo
y lleven a un sexto subsuelo de luto y olvido
que ardan abiertas de cuajo las cajas mohosas de los tiempos idos

Que tanto tu sombra sutil como la mía tan sola
impregnadas en todas las veredas en bajada
se borren con el flujo de olas de las memorias ultrajadas

Que calle hasta el fueye de los subtes
y que cesen todas las armonías en clave de desatino
que no duelan más los embustes de ese canalla Destino

Que en un acto de inauguración de rosales tristes
Se digan todas las palabras que no te llegué a decir
y que ya no miremos lo que viste, los recuerdos se acuestan a morir

Que usen todas las lágrimas que contuve
para regar en seco las magnolias que recién llegan
lo que no fuimos ya muerto sube y no quiere que las nubes lluevan

Y yo, como un puntillista con fulgor delirante
exprimiré la nada que me dará sus grises,
el gris de los opuestos fundidos en mil matices
el gris del pavimento que su monotonía llora,
y atacaré a traición a un lienzo errante
con un retrato que grite que esta es mi hora.






Y, bueno, estamos en manos de un demente, qué le vamos a hacer.


El jean del demente

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