LA FRASE DEL PERIODO DE TIEMPO QUE VA DESDE SU PUBLICACION HASTA SU REEMPLAZO POR OTRA

"Sin la facultad de olvidar, nuestro pasado tendría un peso tal sobre nuestro presente, que no soportaríamos abordar un solo instante más, y mucho menos entrar en él. La vida sola le resulta soportable a los caracteres triviales, a aquellos que, precisamente, no recuerdan."
(E.M. Cioran)

domingo, 20 de enero de 2008

LA NACION NOS TRATA COMO INGENUOS RECIEN NACIDOS



Esta gente de La Nación es malintencionada y obedece a los intereses, seguramente, de mediocres que enarbolan las banderas de un teatro mediocre y chabacano. Por eso pretende embaucar al público haciéndole creer, en este caso, que una obra de Gerardo Sofovich es "previsible". Yo les recomendaría a los críticos de La Nación que al menos se esforzaran por inventar embustes que puedan ser verosímiles. Es verdad que en general la gente es de imbécil para abajo, pero tampoco tanto como para creer una infamia de tal tenor. Sofovich bien tiene ganada la reputación de hombre en constante renovación; se trata de un expedicionario teatral que ha dedicado una vida al quiebre de esquemas y clichés. ¡Cuántos parámetros en apariencia intocables fueron ultrajados por este rebelde de las letras! Aún así, si el libro no hubiera sido de los más inspirados dentro de su frondosa cosecha, los interpretes que forman el elenco son aval suficiente como para correr a comprar una entrada y pagar a ciegas lo que se nos pida como admisión. Por las dudas, señalamos en la imagen sólo algunos de los nombres de los brillantísimos actores a quienes podríamos ensalzar durante días y días (con sus respectivas noches) sin siquiera cansarnos. Hombres y mujeres de tablas, de intrepretaciones que pueden ser consideradas momentos cruciales en la historia del teatro moderno. Pero La Nación pretende tratar a los lectores como a neonatos neófitos que nada saben de la vida. ¿Mañana que nos van a hacer querer creer? ¿Que Pergolini no es un verdadero rebelde? ¿Que Alfredo Alcón es buen actor? Vamos, qué no nacimos ayer, caramba.

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