A veces, las publicaciones cometemos errores, algunos insalvables. Esperamos que en este caso, no sea ya tarde para enmendar un error de nuestra autoría, una terrible omisión, una falta de cortesía, en realidad. Nos hemos dado cuenta de que no saludamos a los lectores ni les deseamos un feliz año cuando comenzó 2003. Tal vez sea esa la razón por la cual una gran mayoría de los lectores dimitieron y pasaron a leer otras publicaciones, llegando algunos inclusive al extremo de abandonar cualquier tipo de lectura (algunos, en un edípico impulso, directamente se arrancaron los ojos).
Les pedimos mil perdones, o dos mil, o cuantos ustedes necesiten. Llego el momento de la redención, y de desearles...
Les pedimos mil perdones, o dos mil, o cuantos ustedes necesiten. Llego el momento de la redención, y de desearles...
¡FELIZ 2003!

