Imposible no pensar en que, de haber estado en su habitat natural, imposible de recrear con una pileta helada, este oso no habría muerto. Pero a la gente le resulta divertido ver monos confinados a una mísera jaula, leones en un foso que intenta simular la jungla entera, o animales polares en una pileta climatizada que, como se ve, poco tienen de iceberg. Usted, que con una sonrisita lleva a su nene para que alimente a un elefante en vivo y en directo, es en parte responsable de esto. A ver si piensa de una maldita vez.
Por supuesto, el pasquín kirchnerista Página/12 hizo del asunto una cuestión política y una excusa para difundir las palabras de los grandes pensadores oficialistas que atacan a Macri (obviamente, si el zoológico estuviera en manos de La Cámpora, el osito estaría vivo, con frío y leyendo la edificante contratapa de El Argentino). La chicatez mezquina de miserables, aporte vital a la miseria mundial diaria. El oso polar tiene que estar en el polo, sin importar si el que regentea el zoológico es amigo del gobierno, de la oposición, de los anarquistas o de la CGT.
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